Psyche Navegante




Hotel Oriente

Número 75 / Diciembre de 2006
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Oscar Lamorgia

Descolgados en Palermo - Sábados 18hs - FM 99.5

 

En esta emisión de “Descolgados en Palermo” (FM Palermo 99.5, sábados de 18 a 19 hs) el tema fue ”Hotel Oriente”.

Haciendo pie en la gran penetración que el llamado “orientalismo” ha hecho en occidente desde hace algunas décadas, nos preguntamos acerca de si se trata de una moda, un puro snobismo o si existen motivaciones diversas a la hora de acercarse a movimientos espirituales ajenos a la tradición judeo-cristiana. Muchas veces se trata de propuestas diversas que inducen el pensamiento mágico al abrigo de un movimiento sincrético denominado New Age.

En esta oportunidad contamos con la presencia y las opiniones de nuestro compañero Oscar Lamorgia, quien practica y estudia budismo desde hace un cuarto de siglo. A él también le pedimos alguna reseña para acompañar estas líneas, con la idea de que pueda también servir como introducción al programa de radio, en él de una forma más extensa y coloquial es abordado “Hotel Oriente”

 

“Es menester despejar las diferencias que existen entre las sectas que invadieron Latinoamérica durante el oscuro período en que imperaba la teoría de la seguridad nacional.  En dicha época, las dictaduras apostaban de modo tácito a que la espiritualidad en cualquiera de sus formas erradicase el riesgo de que el malestar de la gente nutriera las huestes de la resistencia armada.

Así se explica el llamativo relax que tuvo la ley de libertad de cultos en un período tan coercitivo en todos los otros aspectos de la vida.

 

Hecha esta aclaración, podemos decir que el objetivo del budismo es que cada persona desarrolle su ilimitado potencial, valorando al máximo su propia vida y la de los demás. La práctica de la filosofía budista permite al individuo una transformación positiva desde lo más profundo de su ser, hasta transformar el temor en coraje, las dudas en sabiduría y el egoísmo en misericordia. Nichiren, fue un monje budista que vivió en el siglo XIII en el Japón, quien afirmaba que todos los individuos tienen el potencial de iluminarse en su vida presente y que la práctica budista es un vehículo para el fortalecimiento individual.

 

Cada persona tiene dentro de sí el poder de sobreponerse a los inevitables desafíos de la vida, de vivir una vida de valor y llegar a ser una influencia positiva en su propia comunidad, en la sociedad y en el mundo. Esta filosofía tiene sus raíces en las enseñanzas de Shakyamuni (Sidharta Gautama), el fundador histórico del budismo quien vivió en la India hace unos 2.500 años. Sus enseñanzas fueron registradas como sutras y se propagaron por toda el Asia, dando lugar a distintas y numerosas escuelas del Budismo. Nichiren vivió durante una época turbulenta de inestabilidad social (período Kamakura) y desastres naturales. La gente común, en especial, sufría enormemente en esta ruda sociedad feudal. Alarmado por este estado, Nichiren, siendo un joven sacerdote, se dispuso a buscar la solución para el sufrimiento que lo rodeaba.

 

Tomando como base sus estudios sobre el sutra del loto, Nichiren estableció la invocación de Nam myojo rengue kyo como práctica universal para abrir y manifestar la condición de vida de la budeidad latente en la vida de cada uno. Los miembros de esta escuela budista creen que gracias a sus esfuerzos en la fe y en la práctica, la cual incluye acciones inmersas en la realidad de la vida, y sobre la base de la sabiduría y la compasión, se puede llegar a la comprensión de la propia budeidad.

 

Nichiren creía firmemente que el verdadero objetivo del budismo es capacitar a la gente para vivir en el mundo real y, al enfrentar los problemas, fortalecerse y cambiar sus vidas y mejorar a la sociedad. El budismo de Nichiren es una filosofía que respeta la dignidad fundamental de toda vida y acentúa la profunda conexión entre todos los seres.” 

Oscar Lamorgia

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