En
esta emisión de “Descolgados en Palermo” (FM Palermo 99.5, sábados de 18 a 19 hs)
el tema fue ”Hotel Oriente”.
Haciendo pie en la gran
penetración que el llamado “orientalismo” ha hecho en occidente desde hace
algunas décadas, nos preguntamos acerca de si se trata de una moda, un puro
snobismo o si existen motivaciones diversas a la hora de acercarse a
movimientos espirituales ajenos a la tradición judeo-cristiana.
Muchas veces se trata de propuestas diversas que inducen el pensamiento mágico
al abrigo de un movimiento sincrético denominado New
Age.
En esta oportunidad contamos con
la presencia y las opiniones de nuestro compañero Oscar Lamorgia,
quien practica y estudia budismo desde hace un cuarto de siglo. A él también le
pedimos alguna reseña para acompañar estas líneas, con la idea de que pueda
también servir como introducción al programa de radio, en él de una forma más
extensa y coloquial es abordado “Hotel Oriente”
“Es menester despejar las diferencias que existen entre las sectas que
invadieron Latinoamérica durante el oscuro período en que imperaba la teoría de
la seguridad nacional. En dicha época,
las dictaduras apostaban de modo tácito a que la espiritualidad en cualquiera
de sus formas erradicase el riesgo de que el malestar de la gente nutriera las
huestes de la resistencia armada.
Así se explica el llamativo relax que tuvo la ley de libertad de cultos
en un período tan coercitivo en todos los otros aspectos de la vida.
Hecha esta aclaración, podemos decir que el objetivo del budismo es que
cada persona desarrolle su ilimitado potencial, valorando al máximo su propia
vida y la de los demás. La práctica de la filosofía budista permite al
individuo una transformación positiva desde lo más profundo de su ser, hasta
transformar el temor en coraje, las dudas en sabiduría y el egoísmo en
misericordia. Nichiren, fue un monje budista que
vivió en el siglo XIII en el Japón, quien afirmaba que todos los individuos
tienen el potencial de iluminarse en su vida presente y que la práctica budista
es un vehículo para el fortalecimiento individual.
Cada persona tiene dentro de sí el poder de sobreponerse a los
inevitables desafíos de la vida, de vivir una vida de valor y llegar a ser una
influencia positiva en su propia comunidad, en la sociedad y en el mundo. Esta
filosofía tiene sus raíces en las enseñanzas de Shakyamuni
(Sidharta Gautama), el
fundador histórico del budismo quien vivió en la India hace unos 2.500 años.
Sus enseñanzas fueron registradas como sutras y se
propagaron por toda el Asia, dando lugar a distintas y numerosas escuelas del
Budismo. Nichiren vivió durante una época turbulenta
de inestabilidad social (período Kamakura) y
desastres naturales. La gente común, en especial, sufría enormemente en esta
ruda sociedad feudal. Alarmado por este estado, Nichiren,
siendo un joven sacerdote, se dispuso a buscar la solución para el sufrimiento
que lo rodeaba.
Tomando como base sus estudios sobre el sutra
del loto, Nichiren estableció la invocación de Nam myojo rengue kyo como práctica universal para abrir y manifestar
la condición de vida de la budeidad latente en la
vida de cada uno. Los miembros de esta escuela budista creen que gracias a sus
esfuerzos en la fe y en la práctica, la cual incluye acciones inmersas en la
realidad de la vida, y sobre la base de la sabiduría y la compasión, se puede
llegar a la comprensión de la propia budeidad.
Nichiren creía firmemente que el verdadero objetivo del budismo es capacitar a
la gente para vivir en el mundo real y, al enfrentar los problemas,
fortalecerse y cambiar sus vidas y mejorar a la sociedad. El budismo de Nichiren es una filosofía que respeta la dignidad
fundamental de toda vida y acentúa la profunda conexión entre todos los seres.”
Oscar Lamorgia
Bloque 1
Bloque 2
Bloque 3
Bloque 4