La "broma" de Alan Sokal y el psicoanálisis lacaniano, por Eduardo Said

Gestalt Therapy. Una política del acting out, por Oscar Lamorgia

Lic. Silvia Sisto
Psicoanalista
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La "broma" de Alan Sokal y el psicoanálisis lacaniano

por Eduardo Said

La aparición en el "mercado local" de una serie de conferencias de Alan Sokal, invitan a participar en la polémica. Sokal hizo una especie de broma, provocación, enviando a una revista de estudios culturales norteamericana un artículo en que enuncia cuestiones de la física, las matemáticas, las llamadas ciencias duras, como fundamento de desarrollos en ciencias sociales. Todo roza el absurdo, pero está tan bien armado que desnuda el espejismo en que se nutre una parte de la intelectualidad abocada al estudio de los fenómenos sociales al tomar como "fundamento" y "brillo" un cruce argumental así insostenible.

En ese sentido, el impacto que produjo a nivel internacional, demuestra que los fundamentos epistemológicos de las ciencias sociales requieren de un desarrollo que evite deslumbrarse por el efecto del traslado automático de paradigmas físico-matemáticos a su campo.

El riesgo de la difusión de la broma-crítica de Sokal es que en ello se extremen los rechazos sin otro fundamento que el prejuicio de la ahora docta ignorancia.

En la edición del suplemento Futuro del diario Página 12, del Sábado 18 de Abril de 1998, en un nuevo número sobre el tema Sokal, se ‘muestran’ sin comentar un par de citas de Lacan. No se comentan, solo se muestran, con lo cual parecería que eso sólo daría la evidencia de su falta de pertinencia. La liviandad de la jugada nos lleva a volver sobre parte de ella. Va la cita:

"Es así como el órgano eréctil viene a simbolizar el lugar del goce. No en cuanto él mismo, ni siquiera en cuanto imagen, sino en cuanto parte faltante de la imagen deseada:por eso es igualable a -1 "

Así descarnadamente leida suena a improcedente, a absurdo, a "impostura intelectual", título del libro de Alan Sokal y Jean Bricmont.

La pregunta sería: ¿qué autoriza a Lacan a la referencia matemática?

* Lacan en el recurso a las matemáticas se sitúa en el contexto de pretensión de cientificidad que rodea al psicoanálisis. En eso se entrama y extrema la perspectiva freudiana.

* La matematización del psicoanálisis implica una apuesta al valor de los significantes simples. Aquellos que podemos usar en fórmulas que permitan luego una lógica de operaciones. El significante simple alejándose de las extensas textualidades descriptivas, intenta apresar un ‘real’. Esa es la forma de operar de la física y el uso de las pequeñas letritas con que quedan designados los elementos. El cruce producido en la historia del pensamiento científico entre lógica y matemáticas importa una adquisición fuertemente creativa. Y ello más allá del destino no siempre progresivo de esa creación. La energía nuclear aplicada a la industria bélica, la "bomba atómica", se deduce en el pizarrón tejiendo significantes simples. No surge de recursos retóricos.

* El grado extremo del significante simple, el grado extremo de un sistema simbólico, es la mostración rudimentaria del "palote" y la falta de "palote". Esta puede ser solo una referencia a un primer movimiento escolar hoy inexistente, pero también es una referencia a cualquier marca elemental. En la historia humana; en las ruinas de su presencia, quedan testimonios del efecto del ‘palote’: los menhires, los obeliscos como testimonio del origen fundacional de las ciudades. Del acto humano inaugural que deja la marca en lo real de ese significante simple.

* Cuando Freud plantea la polaridad en la que el sujeto en ciernes se inscribe en su sexuación sujeta a la ley, define dos polos que no son pene-vagina, referencia imaginaria e inmediata a la polarización de los sexos anatómicos. Sino "falo-castración". Si se quiere una lógica binaria: está-no está. Lógica que se imaginariza en el "órgano eréctil".

* Hasta qué punto la lógica freudiana apunta a la simpleza del sistema simbólico que en ello es coincidente con la lógica del "está-no está" de la computadora, reina del fin del milenio.

* La noción de falo no equivale al miembro viril, no equivale al pene aunque en él se imaginarise. Freud descubre que los niños se manejan con una lógica que supone un pene a cualquier ser vivo. Lógica que se confronta en la vida con los tropiezos de la pérdida vivida como actual o potencial. A quien prioritariamente se le supone ese atributo, paradojalmente es a la madre. Ese atributo declina en la noción de falo y el hijo, cualquiera sea su sexo, va al lugar de quien completa en la dimensión fálica lo que al otro-Otro le viene a faltar.

* Un sistema simbólico no cubre nunca en forma completa el real al que se confronta. El simbolismo tiene sus propias leyes, encrucijadas y lugares de insuficiencia. Uno de ellos y en este caso para las matemáticas es el de las operaciones que no tienen resolución, las operaciones imposibles. No es la única paradoja matemática, pero la irresolución de la raíz cuadrada de menos uno, sirve de disparador porque compulsó al saber matemático a proponer los números imaginarios. No hay ningún número que elevado al cuadrado dé como resultado -1. La letrita i designa lo imaginario, aquello que así se muestra y permite cernir y operar con un imposible.

* "La parte faltante de la imagen deseada", aquello que va del pene fantasmatisado a la madre, al niño en el lugar de falo que obtura la falta del Otro, cobra en ello en tanto carencia-ausencia imaginarizada un valor equivalente a la designación de imaginario para el campo más ajustado de la lógica matemática.

Estas puntuaciones son parciales y no excluyen supuestos conceptuales sin procesar, aún así cobran su valor de muestra en torno a que en Lacan el recurso formal no es una "impostura intelectual". Es posible que hubiese en Lacan el intento de sorprender a su auditorio o sus lectores con cruzamientos inesperados. El rigor de Lacan, se desvirtúa si se toma una cita condensada evitando el recorrido que implicó su inmenso trabajo teórico.

Despejar la impostura es valioso. Lo que no vale es cuestionar sin haber recorrido el camino.


Gestalt Therapy. Una politica del acting out

por Oscar Lamorgia

El movimiento del potencial humano alcanzó en los EE.UU. sesentistas un fulgor que reconocía su origen al amparo de la toma de distancia respecto del psicoanálisis. De allí surgieron intentos de diversa catadura ética, los que concitaban la atención tanto de acartonamientos burgueses como de militantes del flower-power. Dentro de lo más granado de tal movida se encontraba la, hoy alicaída, terapia gestáltica. Invento que, desoyendo los movimientos que desde la tumba producían Koffka; Köhler y Wertheimer, hizo de "lo vivencial" y del "aquí y ahora" sus himnos.

Es de sumo interés observar cómo los iniciadores de muchas terapias definen su cuerpo doctrinario por oposición al psicoanálisis. Lógica de la negatividad que no hace sino sostener aún más, aquello que pretende derribar. En el caso que nos ocupa, no constituye un dato menor, el desencuentro producido entre el gurú de la gestalt (Fritz Perls) y Sigmund Freud. Perls, de formación psicoanalítica previa, habríase presentado ante el maestro vienés con el fin de tener una entrevista con él. La escena fue la siguiente:

  • Perls: "He venido desde Sudáfrica sólo para verlo a Ud".
  • Freud: "¿Y cuándo se vuelve?"
  • (.......................................)

Cuentan sus discípulos que Fritz Perls nunca pudo integrar lo que vivenció como un desaire.

A partir de ese momento, la mixtura con el orientalismo y el consumo de alucinógenos (por influencia de las técnicas chamánicas) generaron un modelo terapéutico que favorecía el hedonismo; la endogamia y las catarsis masivas.

Es evidente que ello barría con el almidón criticado a los consultorios de los analistas estadounidenses, al tiempo que precipitaba la aparición de algunos desahogos linderos con la obscenidad. Al respecto, pueden hallarse testimonios de primera mano en el libro Gestalt, aquí y ahora(1), donde, entre otras cosas, queda claro que la cohabitación entre Perls y algunas de sus pacientes no sólo constituía una práctica habitual sino que, llegado el caso, podía alcanzar estatuto teórico-clínico. No sería extraño que sus supervisiones con la "dama de hielo"(*) lo hayan enviado (efecto péndulo mediante) a las antípodas de la frialdad terapéutica.

Entre sus discípulos hispanoparlantes se encuentra Guillermo Borja, quien testimonia(2) haber tenido una relación homosexual con un paciente, lo cual repercutió en su relación con la familia de éste último (familia que, dicho sea de paso, también se hallaba en tratamiento con Borja).

Claudio Naranjo: " O sea ¿tu sentías que estabas terapizándolo a través de la relación (sexual)?"

Guillermo Borja: " Sí (…)"

El interés de este episodio radica en que tanto para Borja como para su maestro, la yuxtaposición sincrónica paciente-amante no generaba ningún obstáculo ético en el proceso terapéutico. Es más, en este caso era su norte. De más está decir que el comercio sexual entre terapéutas y pacientes no es patognomónico de algunos cultores de la terapia gestáltica, pero lo que no es ocioso señalar es que para otras escuelas, si dicha actividad tuviese lugar y fuese detectada, comportaría un serio desvío pasible de sanción.

Hace corto tiempo, Irvin Yalom capturó a través de su libro Desde el Diván , el interés por polemizar sobre esta temática desde su dimensión de desvío ético (cuando no moral).

Otra vertiente interesante es la compulsa a integrar orga(ní)smicamente(**) los opuestos afectivos que coexisten en la persona. Dos de las herramientas usualmente utilizadas a tal fin son:

  • La técnica de la silla vacía: Donde el paciente va alternando en dos sillas los roles de personas involucradas en un conflicto. Allí se co(n)funden los espacios virtuales con los reales.
  • La técnica de golpear almohadones: Que apunta a producir una serie de abreacciones autógenas de dudoso destino (y cuya aleatoriedad estará cifrada con arreglo a la estructura del paciente).

En tal sentido, la descarga emotiva, sumada al atravesamiento de inhibiciones varias, echa mano de recursos imaginarios; efectistas y facilitadores de que el sujeto del inconsciente quede confinado al sitial de un elemento foráneo respecto del proceso mismo.

Últimamente la gestalt ha incursionado en el estudio de la Terapia de Vidas Pasadas, habiéndose volcado varios de sus miembros a pergeñar una amalgama entre ambas. Es notable destacar que la T.V.P. refiere los problemas actuales (del famoso hic et nunc), a vidas anteriores (las que generalmente poseen ribetes faraónicos y/o epopéyicos).

¿No era que el núcleo basal de la crítica esgrimida contra el psicoanálisis sentaba sus bazas en la diatriba del pasado en pro del nunca bien ponderado Aquí y Ahora?

Según parece, lo pretérito sólo importa para ésta hibridación terapéutica si cumple con el esotérico requisito de no formar parte de ésta vida(¡?).

El movimiento del potencial humano, en tanto bastión prestigiado de la contracultura americana, supo diluir singularidades en pro de una masa distinta de aquella emergente del establishment, pero que a poco de andar puso de manifiesto su adhesión a modalidades de goce casi siempre enajenantes para el propio sujeto.

Referentes bibliográficos:

  1. Gestalt, aquí y ahora. Barry Stevens y otros. Edit. Cuatro Vientos.
  2. Gestalt sin fronteras. Claudio Naranjo (Compilador). Edit. Era Naciente.
  3. Desde el diván. Irvin Yalom. Emecé.

(*) Mote que pesaba sobre las espaldas de Helene Deutsch.

(**) Palabra que define para esta tendencia terapéutica, la percepción corporal del despliegue energético producido en sesión.

Otras fuentes:

  • Terapia de Vidas Pasadas (Técnica y Práctica). José Luis Cabouli. Ediciones Continente.
  • Gestalt para principiantes. Sergio Sinay y Pablo Blasberg. Edit. Era Naciente.
  • Dentro y fuera del tarro de basura. Fritz Perls. Edit. Cuatro Vientos.